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Analizan la fractura de las barrancas de Diamante desde la ciencia

04/12/2018

Con el aporte de la ciencia, un equipo interdisciplinario estudia cómo evolucionará la "grieta" de Diamante, para predecir y prevenir la situación

Decenas de vecinos de la localidad de Diamante, en la provincia de Entre Ríos, debieron ser evacuados ante una fractura surgida en la barranca del río Paraná. Esta “grieta” fue extendiéndose generando preocupación en la ciudad. Un fenómeno similar aconteció en la década del 70 y ocasionó la desaparición de toda la zona costera.

Para analizar las causas y consecuencias de este fenómeno fueron convocados el Dr. en Ciencias Geológicas e investigador del Conicet, Ernesto Brunetto, y el Lic. Javier Soffiantini. El trabajo coordinado entre los equipos del Servicio Geológico Argentino, la Universidad Autónoma de Entre Ríos y el CONICET permitió establecer un plan de monitoreo de cómo evolucionará el proceso a lo largo de la barranca, a los efectos de predecir y prevenir la situación.

En diálogo con ABC Universidad, el Dr. Ernesto Brunetto, afirmó: “La barranca del Paraná en Entre Ríos tiene pendientes muy pronunciadas y una constitución de los materiales que los hace suceptibles de sufrir fenómenos físicos, que se deben a la carga que tienen esas barrancas, produciendo la inestabilidad”. “A partir de ese proceso físico ocurren estos fenómenos súbitos de deslizamientos y desprendimientos de bloques, por lo que es muy común encontrarlos”, señaló.

El fenómeno es una fractura paralela a la línea de la barranca que se va deslizando. Con el tiempo la barranca se va erosionando y retrocede, por lo que el fenómeno es una fractura paralela a la línea de la barranca que se va deslizando”, indicó. “La fractura máxima tiene una longitud paralela de 130 metros, de la cual se desprendiño un bloque de 70 metros. Al interior del terreno son entre unos 15 o 20 metros, especificó.

El trabajo se produce gracias a las tareas mancomunadas que hacen ingenieros agrónomos, hidráulicos, hidrólogos. A partir de los distintos enfoques logran llegar a resultados más claros. “Son fenómenos superficiales, donde la principal carga es por el agua. Es interesante el aporte que se puede hacer desde la ciencia. Vamos encontrando un patrón donde se va identificando la evidencia de que estamos transitando a condiciones más inestables del clima, con fenómenos extremos que se acentúan y que serán más frecuentes”, adelantó.

El especialista planteó: “Si se contextualizan los problemas se puede organizar mejor el uso del territorio y reducir las condiciones que generen peligros o amenaza a las poblaciones”. En este caso, junto al accionar rápido de Defensa Civil, se delimitó un área de peligro donde fue necesario evacuar a las personas. “En el caso de la barranca hay una serie de actividades que se pueden hacer para evitar las fugas y tener un servicio eficiente de provisión de agua, servicios cloacales y de efluentes pluviales”, sostuvo.

En el caso puntual de Diamante “se empiezan a ver algunas características, grandes movimientos y actividad del material que sostiene la barranca”. “Las arcillas antiguas son de una gran disgresión que tuvo el continente hace 8 o 10 millones de años y están potentes en un espacio muy grande de la base, que es muy débil y que se sigue desplaando en la base de la misma”, indicó y agregó: “Esto ha generado la pérdida del sustento a la barranca más consolidada y por eso se deslizó. El fenómeno continúa y si bien nos deja más tranquilo porque la estabilidad en la parte superior urbanizada pareciera estar controlada, tenemos que ver qué pasa”.