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"Un viaje en el tiempo en muy pocos centímetros"

09/11/2018

Lo conocemos como el edificio de Gobernación, pero sus espacios guardan secretos del pasado. Un grupo de arqueólogos trabaja para traerlos al presente

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Un equipo de arqueólogos del Museo Gallardo está trabajando en la recuperación del pasado de lo que actualmente es la sede de Gobernación. La tarea, que ya lleva tres años, se inició tras el descubrimiento de un pozo que quedó al descubierto en la remodelación del patio interno del lugar. Los hallazgos los remontan a la Rosario de finales del siglo XIX y principios del siglo XX.

Fernán García, Germán Giordano y María Belén Molinengo son integrantes del área de Antropología y Paleontología del Museo Gallardo. Su labor se llevó a cabo junto al equipo de arqueólogos del Centro de Estudios e Investigaciones en Arqueología y Memoria CEAM/UNR, con el apoyo del Ministerio de Innovación y Cultura de Santa Fe. La actual sede de Gobernación anteriormente fue Jefatura y sede de los bomberos. Y previo a eso fue un aserradero a vapor, lindero a lo que se llamaba Plaza de las Carretas. El edificio data de 1916.

El inicio de esta historia de recuperación de la memoria se dio con un trabajo de remodelación del patio interno del lugar. El hallazgo de viejos tanques de gasoil de la época de la Jefatura y luego un pozo en el parquizado fueron el punto de partida. Tras ello se gestionó el permiso de rescate, de acuerdo a la Ley Nacional N.º 25743, de Protección del Patrimonio Arqueológico y Paleontológico.

En diálogo con ABC Universidad, García y Giordano contaron que se trató de un trabajo colectivo y muy riguroso. “Un primer acercamiento fue una investigación histórica y un relevamiento oral. Luego llegaron dos etapas de excavación sistemática”. Durante la última dictadura cívico – militar funcionó allí un centro clandestino de detención, hoy convertido en Espacio de la Memoria. Como el hallazgo se produjo allí cerca, la primera hipótesis que manejaron fue la reutilización del pozo de un metro de diámetro y siete de profundidad.

En la primera semana ya descartamos cualquier reutilización del pozo en épocas de dictadura porque es un lugar complejo. A partir de los tres metros empiezan a aparecer materiales de que fue llenado a fines del XIX y comienzos del XX”, indicaron. A partir de allí manejaron las nuevas hipótesis de que el pozo se trataba de un aljibe o de uno donde extraían el agua con una soga. “A raíz de la presencia del aserradero, sospechamos que el pozo era de dónde extraían agua para alimentar a la máquina a vapor”, recordaron.

La primera parte del pozo presentaba escombros de hormigón, de ladrillos de brocal y luego materiales modernos como tapas de gaseosas, cigarrillos y plásticos. Pero inmediatamente se toparon con vidrios verdes de 1905, metales, constructivos y placas de metal de 1897. “Era un viaje en el tiempo en muy pocos centímetros”, señalaron.

La primera parte estaba con escombros de hormigón, de los ladrillos de brocal y seguía algo de materiales como tapas de gaseosas, cigarrillos, plásticos, que eran modernos. Inmediatamente después empezaron a salir muchos vidrios verdes de 1905, metales, constructivos, placas de metal de 1897. “Era un viaje en el tiempo en muy pocos centímetros”, afirmaron y agregaron: “Dimos con que en esa esquina funcionaba el aserradero, que no solo vendían maderas sino hacían carros y ruedas”. Por tal motivo los arqueólogos estimaron que están encontrándose con parte del descarte de los obreros del aserradero o bien que fueron tapados por los obreros que construyeron el edificio.

Este hallazgo se transformará en patrimonio de Rosario y de la provincia. Además será difundido a la comunidad, por lo que cualquier ciudadano podrá visitarlos. “Tenemos una urgencia de trabajar en las grandes ciudades. Las obras privadas muchas veces pasan por arriba de esto que tiene una importancia patrimonial muy grande. Falta una etapa clave que es la puesta en valor”, reconocieron.