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La economía feminista pone la lupa sobre los trabajos invisibles

04/06/2018

Corina Rodríguez analiza el cuidado de los hijos, los ancianos y los enfermos como una expresión de las desigualdades de género

El origen económico de la desigualdad.

La manera en que las sociedades organizan el cuidado que permite la reproducción cotidiana de la vida de las personas ha sido una preocupación histórica de los estudios de género. Pero en este último tiempo se puso en cuestión  una mirada específica, que se concentra en el rol que el trabajo de cuidado tiene en el sostenimiento del sistema económico y social, y de las implicancias que su organización tiene en la estratificación social y la equidad de género.

Bajo este punto de vista, la economista feminista Corina Rodríguez Enríquez, investigadora del Conicet y del Centro Interdisciplinario para el Estudio de Políticas Públicas, analizó en ABC Universidad el mecanismo de explotación del trabajo de cuidado no remunerado.

Justamente de lo que se ocupa la economía del cuidado es de la cuestión del trabajo doméstico, de cómo la sociedad organiza el cuidado y la reproducción cotidiana de las personas, y la implicancia que eso tiene para la vida de las mujeres y para la equidad de género. "Para la economía ortodoxa, este trabajo se encuentra invisibilizado".

En este sentido, la investigadora de Conicet contó que la economía del cuidado es un concepto que promueve la economía feminista, y lo que hace es denunciar que el análisis económico convencional está sesgado, porque falla en reconocer la existencia de este trabajo. En los análisis económicos tradicionales cuando se habla del trabajo se piensa en el trabajo del mercado laboral; se desconoce la existencia de este trabajo, su utilidad para el funcionamiento del sistema económico, y su desigual distribución.

"El trabajo de cuidado no remunerado que se realiza dentro de los hogares, y que mayoritariamente hacen las mujeres, constituye un subsidio a la tasa de ganancia y a la acumulación del capital, y es un vector que reproduce la desigualdad de género", indicó la economista.

Frente a eso, Rodríguez Enríquez aseguró que no se trata de que la mujer se desligue de funciones como la vida o el propio cuidado, pero sí de que tenga la libertad para elegirlo.