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Precios en dólares, salarios en pesos

01/06/2018

La suba de la canasta básica en el bimestre marzo - mayo de 2018 fue de un 16 por ciento. Las paritarias para todo el 2018 se cerraron en un 15 por ciento promedio

Autor:
Alejandro Arnoletti

La devaluación del peso en alrededor de un 25 por ciento durante el último bimestre recalentó la suba de precios. Estos importantes aumentos se vieron explicados en gran parte por un componente “regulado” en el Índice de Precios al Consumidor (IPC): las tarifas. Esta suba del dólar se dio en el marco de una corrida cambiaria provocada por componentes locales y extranjeros y en un contexto de subas de tarifas de servicios públicos como luz, agua, gas, transporte, tasas urbanas y combustibles. En los últimos tres años la energía eléctrica experimentó un incremento del 1400 por ciento; el gas, un 1200 por ciento respecto a diciembre de 2015; los alquileres un 400 por ciento; los peajes, un 340 por ciento; el pasaje de colectivo, un 232 por ciento y las naftas más de un 100 por ciento. 

Según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) desde diciembre de 2015 a abril de 2018 la inflación acumulada llega al 90 por ciento. En contrapartida los salarios sólo subieron un 69 por ciento en promedio. Incluso la mayoría de los sindicatos cerraron paritarias en apenas un 15 por ciento, cuando la inflación en los primeros cuatro meses del año fue un 9,6 por ciento para el INDEC.

En ese sentido, los sectores con un salario fijo se han visto perjudicados por el esquema de “salarios viejos, precios nuevos” y deberán esperar casi un año completo para que vuelvan a abrirse las negociaciones paritarias. En tanto los sectores populares dedican una mayor proporción de sus ingresos a la adquisición de productos de consumo básico y tienen poco margen para reducir otros consumos.

Otros grupos que se ven fuertemente perjudicados son los beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo y los jubilados. El aumento que obtuvieron en marzo no compensa la suba de precios hasta ese mes ya que venían afrentando un escenario de pérdida de poder adquisitivo. Si bien desde la reforma previsional gozan de un ajuste trimestral en términos del IPC oficial, el mismo no representa cabalmente el aumento de su costo de vida.

El relevamiento del Centro CEPA analizó el período desde el 18 de abril hasta el 20 de mayo para captar el “efecto corrida”. En ese período los productos que componen la canasta básica sufrieron un incremento promedio del 16 por ciento. Los que más se vieron afectados son frescos, bebidas y elementos de higiene personal. Y en el caso de las frutas y verduras frescas debe agregarse el componente estacional.

En el período de mediados de marzo a mediados de mayo de 2018 los productos que lideraron la suba de precios fueron la lechuga criolla (159 por ciento), papa negra (98 por ciento) y cebolla (62 por ciento). Desde comienzos de 2018 la lechuga y la papa son los productos con mayor suba (82 por ciento), seguidas por la mermelada por 454 gramos (52 por ciento) y la gaseosa cola por 2,25 litros (51 por ciento). En tanto que desde la llegada de Cambiemos a Casa Rosada, los tres productos son el chorizo parrillero (324 por ciento); el aceite por 1,5 litros (254 por ciento) y la cerveza por litro (245 por ciento).

El trabajo del CEPA analizó además la inflación de los costos durante los días posteriores a la corrida cambiaria, a raíz del reclamo del Gobierno Nacional y de la provincia de Buenos Aires por la falta de acompañamiento de los empresarios y la escasez de conciencia social de los formadores de precios. Durante el período abril – mayo encontraron un incremento del 27 por ciento de la bolsa de 50 kilos de harina; un 11 por ciento de la bolsa de cemento de 50 kilos; un 15 por ciento del metro cúbico de gas mayorista y un 3,50 por ciento del litro de nafta súper en YPF.

La suba de la canasta básica de un 16 por ciento en un bimestre supera al incremento promedio de los asalariados para todo el 2018. La fuerte caída de poder adquisitivo y caída de la demanda agregada no tienen su correlato en las políticas económicas del Gobierno Nacional para remediarlo. Por el contrario, tendieron a ello. Entre esas decisiones se encuentran la quita de retenciones a las exportaciones agropecuarias, la liberalización del mercado de capitales y financiero, la eliminación del requisito de liquidar las exportaciones e ingresas las divisas al país, los incrementos tarifarios, la dolarización de las tarifas de gas y electricidad, la liberación del precios de la nafta y el gasoil, el desmantelamiento de Precios Cuidados y un programa antiinflacionario basado en elevadas tasas de interés.