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"La educación no es un servicio, es un derecho humano"

17/05/2018

El pasado, presente y futuro de la educación se discutió en el Espacio Cultural Universitario, organizado por el Centro de Estudios José Gervasio Artigas

Foto: Gabi Lovera
Autor:
Alejandro Arnoletti

Estamos atravesando un año muy importante para la comunidad universitaria. En 2018 se cumplen 100 años de la Reforma Universitaria y también la Universidad Nacional de Rosario llega a sus primeros 50 años de vida. Estos aniversarios se conmemoran en un momento complicado para la educación, a raíz de las distintas políticas que atentan contra el futuro del sistema educativo y contra la posibilidad de que todos los argentinos puedan gozar de este derecho con iguales oportunidades.

En este contexto el Centro de Estudios José Gervasio Artigas organizó la actividad “La educación rinde examen”, en la que se dialogó sobre la historia, las materias pendientes y el porvenir educativo en nuestro país. Del mismo formaron parte el decano de la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales, Franco Bartolacci; el decano de la Facultad de Humanidades y Artes, José Goity; la periodista y docente Marcela Isaías; el titular de SADOP Rosario, Martín Lucero; la secretaria general de COAD, Laura Ferrer Varela y el secretario gremial de Amsafe, Javier Almirón. La iniciativa se llevó a cabo ante un nutrido auditorio en el Espacio Cultural Universitario de la UNR (ECU – UNR).

 

 

Exposición de Laura Ferrer Varela

 

Exposición de Javier Almirón

 

Exposición de Marcela Isaías

 

Exposición de Franco Bartolacci

 

Exposición de José Goity

 

Antes de las exposiciones, el portal de Radio UNR charló con el decano de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, Lic. Franco Bartolacci.

 

“La educación rinde examen”. ¿Cuáles son los puntos positivos y los puntos negativos que encuentra?

Creo que hay un capital acumulado muy relevante sobre todo en la educación superior, que es la que más conozco, y en la Universidad Pública en particular en una parte sustancial al desarrollo de la sociedad. Esto que nosotros valoramos y ponderamos como parte del activo de los universitarios no debe enceguecer nuestra mirada y debe permitirnos reconocer que falta mucho para construir esa Universidad que soñamos. Este es un buen año para poder hacer ese diagnóstico porque se cumplen 100 años de la Reforma Universitaria y soy de los que cree que aunque parezca exagerado hay tanta distancia en la Universidad de hoy con la sociedad de hoy con la que había en la Universidad del 18 con su sociedad. Son múltiples los desafíos y los podría resumir en tres. Dar la disputa por la idea de calidad y trabajar en torno a la idea de la gratuidad inclusiva, que es un debate pendiente. Un segundo debate es para qué educamos y creo que se debe confrontar a la idea de la educación para el mercado con la idea de la educación para el desarrollo y la libertad. Y un tercer debate es poder hacer del alto grado de movilización interna que tienen la educación superior y la Universidad Pública en particular una referencia externa también. La reforma del 18, el Mayo Francés no sólo cambiaron la Universidad de su tiempo, sino
también la sociedad de su tiempo. Creo que hay una responsabilidad que los universitarios todavía no terminamos de asumir.

  

¿Cuáles son los errores que llevaron a que la cercanía de la Universidad con la sociedad sea menor hoy que en la época de la Reforma?

Creo que hay una cosa muy conservadora en los universitarios, muy impropia del movimiento reformista. Creo que el desafío es romper con esa idea conservadora, con los privilegios que nos hacen quedarnos cómodos en nuestra zona de confort para poder dar cuenta de los desafíos que la sociedad nos impone.

 

Además de los 100 años de la Reforma Universitaria, en 2018 la UNR cumple 50 años. ¿Cómo cambió a la sociedad rosarina?

Creo que una institución de Educación Superior cambia sustancialmente pero todavía es mucho el aporte que puede hacer. Este año terminamos de crear en la Facultad de Ciencia Política una carrera nueva que es la de Turismo y hay 1500 jóvenes que se sumaron a la formación universitaria en el ámbito público. Estos 1500
jóvenes tendrían que hacerlo sino en el ámbito privado. Creo que parte de la disputa es esa: garantizar accesos, trabajar por la permanencia, disputar la idea de calidad porque es un error creer que la calidad es un concepto propiedad de los que defienden un modelo de educación que nosotros no compartimos. Hay que disputar la idea de que calidad no tiene que ver con el rendimiento, sino con garantizar el pleno acceso a la educación superior.