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Hablemos de tuberculosis

07/05/2018

La Facultad de Medicina llevará a cabo este miércoles una jornada dedicada al Día Internacional de la Inmunología. En este marco, Oscar Bottasso, vicedirector del Conicet Rosario, habló en ABC Universidad sobre la complejidad de la tuberculosis

La tuberculosis está muy presente en la actualidad.

Con motivo de que el 29 de abril se conmemoró el Día internacional de la Inmunología, el Instituto de Inmunología Clínica y Experimental de Rosario (IDICER) organizó una actividad  bajo el lema "Hablemos de Tuberculosis", que fue determinado por la Unión internacional de Sociedades de Inmunología (IUIS). La misma se realizará el próximo miércoles 9 de mayo en el Auditorio Central de la Facultad de Ciencias Médicas, de 8 a 13 horas.

 

 

En una charla con ABC Universidad, Oscar Bottasso, Vicedirector de Conicet Rosario, advirtió sobre la complejidad de la tuberculosis. Cabe remarcar que su labor como médico estuvo centrado en el área de las enfermedades infecciosas.

La tuberculosis, según explicó Bottasso, es una enfermedad causada por una bacteria conocida como bacilo de Koch. Afecta principalmente a los pulmones, pero puede afectar otras partes del cuerpo. Si no se trata oportunamente, puede causar daño permanente en los pulmones.

Ocurre que se trata de una enfermedad contagiosa, lo que provoca que no sólo  sea un problema de quien tiene el diagnóstico sino una responsabilidad del sistema de salud, ya que si el tratamiento se interrumpe la cura no se logra y la diseminación de la enfermedad no cesa.

Por eso los medicamentos se entregan en mano, día a día, de lunes a viernes, durante los dos primeros meses, y luego tres veces por semana, durante cuatro meses más. De allí que el cumplimiento de la terapia sea tan difícil.

La buena noticia es que si se lo realiza en forma correcta se logra la cura y la transmisión se interrumpe.

(Fuente: Fundación Huésped)

Bottasso aclaró que una persona con tuberculosis, que no esté en tratamiento, puede contagiar a otras personas al estornudar, toser o escupir. Al hacerlo, elimina bacterias al aire que pueden entrar a los pulmones de otras personas. Alcanza con que una persona inhale unos pocos bacilos para quedar infectada.

Cuando la persona enferma se encuentra haciendo tratamiento no contagia a otros.

La enfermedad, que solía ser "elegante" en el siglo XIX, sigue haciendo de las suyas en la actualidad. Sin embargo sus favoritos son, desde hace tiempo, los más empobrecidos y marginados. “Es una enfermedad que especialmente afecta a las poblaciones carenciadas”, remarcó el investigador.

"Creo que habría que preguntarse dónde está parado el paciente tuberculoso. Ese es el nudo de la cuestión. En una sociedad donde hay estándares de grandes éxitos, está claro que estas personas se quedan afuera”.