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Utilizan el calor del suelo para aclimatar viviendas

09/03/2018

A través de un sistema de cañerías incrustadas unos pocos metros debajo de la tierra, logran obtener una temperatura ambiente confortable todo el año

El sistema sirve tanto para el invierno, como para el verano.

Un grupo de investigadores de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) estudia cómo aprovechar el calor del suelo para aclimatar viviendas. A través de un sistema de cañerías incrustadas unos pocos metros debajo de la tierra, logran obtener una temperatura ambiente confortable (18 grados) durante todo el año. Una alternativa natural de acondicionamiento térmico, que asegura un importante ahorro de energía, a muy bajo costo. 

En diálogo con ABC Universidad, Franco Francisca, ingeniero integrante del grupo de investigación y docente de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la UNC, explicó que trabajan con un sistema conocido como “geotermia superficial o de baja entalpía”, que consiste en la instalación de cañerías o tubos colocados en excavaciones de escasa profundidad, para que funcionen como intercambiadores de calor. “Lo más lindo de este proyecto es que es una energía limpia, una energía sustentable, amigable para el ambiente”, remarcó.

Para funcionar, el sistema requiere de un pequeño ventilador eléctrico que hace ingresar por el conducto el aire proveniente del exterior de la vivienda que, al circular por la tubería debajo del suelo, “copia” la temperatura existente a esa profundidad, y la devuelve nuevamente al hogar a través de una pequeña rejilla, acondicionando así el ambiente. 

Características del sistema

Ventajas. El uso de esta tecnología demanda un escaso consumo energético (ventilador centrífugo), por lo que permite obtener un importante ahorro energético. Además es ecoamigable y sustentable.

En viviendas ya construidas o a edificar. Los tubos por los que circula el aire se pueden colocar al momento de construir una vivienda, dentro de los pilotes que sirven de cimientos de la obra. El sistema también se puede usar en los casos en los que la vivienda ya está edificada. Simplemente, se realiza una perforación en una zona del terreno contigua a la vivienda, donde se entierran los caños de PVC que conectan a la casa.

Costo de inversión. La instalación del sistema demanda un costo inicial muy bajo (incluye excavación, en caso de que la vivienda ya esté construida, y tubería), que se recupera rápidamente a través del ahorro de consumo energético.

Prevención de humedades. Para eliminar la posible humedad que el aire pueda tener, se colocan “trampas de agua”, que evitan la aparición de olores, manchas y hongos, y se disponen estratégicamente en la cañería por donde circula el aire previo al ingreso a la edificación.

Fórmula variable. El número y la longitud de los tubos a utilizar varían según el caso. Para cada edificación se realiza un balance térmico, en el cual se calcula la pérdida de calor teniendo en cuenta distintos parámetros, como orientación de la vivienda, materiales de construcción y tipo de aberturas, entre otros. En base a ese balance térmico, se determina el caudal de aire que es necesario hacer recircular para que el sistema funcione adecuadamente.

Tipo de construcciones adecuadas. En el caso de los estudios realizados por los investigadores de la UNC, el uso de esta tecnología resulta más adecuado en viviendas; no así en edificios.

Pese a las ventajas que ofrece este tipo de tecnología, su uso en Argentina es muy escaso todavía. Sin embargo, en algunos países de Europa, y en Estados Unidos y Japón, este método está ampliamente difundido aunque, en estos casos, en vez de aire el fluido que se utiliza generalmente es agua. Además, requiere de una bomba eléctrica para forzar la circulación del líquido.

Por último, el ingeniero contó que el método ya se probó con muy buenos resultados en dos viviendas de Córdoba: una, ubicada en la ciudad, y la otra, en la localidad Mayu Sumaj, en el Valle de Punilla. Ahora esperan testearlo en un edificio de Ciudad Universitaria.