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Rosarinos desarrollan innovador parche para combatir hongos bucales

06/03/2018

Científicos de Conicet avanzan en el diseño de un film que se adhiere a la encía y libera medicamentos. Beneficiará a pacientes inmunodepresivos

Claudio Salomón, Guillermo Tejada, Maximiliano Sortino, Darío Leonardi y María Celina Lamas.

Investigadores rosarinos tratan de poner a punto una novedosa formulación farmacéutica para hacer frente a una infección frecuente que afecta las encías, la garganta, el paladar, la lengua y otras superficies de la mucosa oral. Y que, en casos severos, puede causar dolor al tragar y diseminarse a otras partes del cuerpo incrementando en ese último caso los riesgos para la salud. Se trata de la candidiasis orofaríngea, provocada por hongos del género Candida, en particular Candida albicans.

El equipo de científicos que trabaja en el diseño del dispositivo está conformado por los investigadores del Conicet y miembros del Instituto de Química Rosario (IQUIR, Conicet -UNR) Darío Leonardi, María Celina Lamas, y Claudio Salomón y el becario Guillermo Tejada. También está integrado por el investigador del Cconicet que pertenece al Centro de Referencia de Micología (CEREMIC) Maximiliano Sortino.

En diálogo con ABC Universidad, el director del proyecto, Leonardi, aclaró que el proyecto se encuentra en la etapa de experimentación. Están realizando diversas pruebas y ensayos para lograr un parche que sea eficiente para el tratamiento de la Candidiasis orofaríngea. El objetivo es lograr que al adherirse a la encía del paciente libere gradualmente un fármaco antifúngico y reemplace el tratamiento actual en base a enjuagues bucales, que es efectivo pero incómodo.

Leonardi señaló que el equipo está trabajando con nitrato de miconazol; la idea es probar también con otros fármacos antifúngicos, después con antibacterianos y finalmente preparar un parche que contenga tanto un antifúngico como un antibacteriano, y que de esa manera permita tratar dos patologías simultáneamente. “Queremos lograr que el parche dure 24 horas”, comentó.

El problema es que al ser un líquido no queda adherido a la zona afectada por la micosis. Por lo tanto, requiere varias aplicaciones diarias para mantener su efecto terapéutico. “Estamos tratando de crear una alternativa, trabajando en el diseño de parches de pequeño tamaño, de unos 5 milímetros de diámetro”, precisó. 

Para poner a punto el parche y que éste llegue a ser un dispositivo apto para la industria farmacéutica, el grupo evalúa diversos factores. Cada uno de los discos es sometido a diferentes pruebas de caracterización, estudios de elasticidad y resistencia a la ruptura para que cuando el parche llegue al paciente, pueda ser manipulado y utilizado sin que se dañe.