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"Estoy feliz, se me completó la vida"

05/12/2017

Abuelas de Plaza de Mayo presentó a la nieta 126, nacida en cautivero en 1977. "No pudieron. El amor le ganó al odio", expresó con alegría en conferencia de prensa

Foto: Reuters

La Asociación Civil Abuelas de Plaza de Mayo presentó a la nieta recuperada 126, Adriana. Es hija de Violeta Graciela Ortolani y Edgardo Roberto Garnier, desaparecidos en 1976 y 1977, respectivamente. La mujer, de 40 años, nació en cautiverio en enero de 1977. “Estoy feliz. Estoy plena. No solamente es una ficha, se armó todo el rompecabezas con una familia más grande y hermosa. Se me completó la vida”, expresó la nieta 126. La presentación se llevó a cabo este martes mediante una conferencia de prensa, en la sede de Abuelas.

Adriana, al conocer la noticia, se enteró que su madre estaba embarazada de ocho meses cuando fue secuestrada por militares en La Plata y que su padre no paró de buscarlas hasta que él también tuvo el mismo destino. A partir de allí la familia continuó con la lucha y fue una de las primeras en hacer la denuncia en Abuelas, pero sin resultados concretos hasta ahora.

 

“Tengo una familia hermosa. Tengo una abuela, no lo puedo creer, con 40 años tengo una abuela y ayer pude hablar con ella. ¡Ya la quiero! Es una genia, ya la quiero. Se nota que es hermosa por fuera y por dentro”, dijo feliz Adriana Garnier Ortolani sobre su abuela paterna. Blanca Díaz de Garnier tiene 86 años y actualmente reside en Concepción del Uruguay. En los próximos días la nieta recuperada viajará hasta la ciudad entrerriana para conocer a su abuela.

Adriana sufrió la falsificación de su partida de nacimiento a manos de Juana Franicevich, responsable de hechos similares en otros tres casos de nietos recuperados. Creció sin saber que había sido adoptada ilegalmente hasta poco después de la muerte de sus criadores. Recién allí su entorno le contó que no era su hija biológica. Allí se realizó los estudios de ADN y fue a cotejarlos con las muestras del Banco Nacional de Datos Genéticos. Los primeros análisis dieron negativo pero un año y medio después, gracias a nuevas muestras y análisis, la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (Conadi) certificó su verdadera identidad.

Mis viejos de crianza no sabían que yo era hija de desaparecidos. Ellos se habían anotado para adoptar y habían pasado años y años y nada. En su desesperación hubo un vecino que tenía un conocido de un comisario, que a su vez tenía contacto con una iglesia y me consiguieron a mí. Pero ellos no tenían contacto con militares”, aseveró. “Cuando le preguntaba a mi mamá del embarazo se ponía mal, porque ella no sabía mentir, pero yo era muy parecida a ella también, a mi mamá de crianza”, agregó Adriana, la nieta recuperada 126.