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Cataluña suspendió la declaración de independencia

10/10/2017

El presidente de la comunidad autónoma finalmente no declaró la independencia sino que, por el contrario, llamó al diálogo al Gobierno de España

El presidente de Cataluña, Carles Puigdemont, asumió “el mandato” entregado el 1º de octubre para que la región sea independiente. A pesar de ello, suspendió los efectos de la declaración de independencia para abrir un camino al diálogo.

Frente al Parlamento regional aseguró: “Asumo el mandato del pueblo de Cataluña para que sea un Estado independiente en forma de República”. Asimismo aseguró, en un discurso emitido en catalán y español, que las urnas fijaron un recorrido que está dispuesto a transitar.

El representante de la comunidad autónoma propuso dejar en suspenso la declaración de independencia con el objetivo de que “en las próximas semanas” se emprenda un diálogo. Por tal motivo llamó al Gobierno español a aceptar una mediación. Así busca “desescalar la tensión” con el Estado nacional, al que le pidió “un gesto de generosidad y responsabilidad”.

El Ejecutivo español, por su parte, restó validez a una “no declaración de independencia” y según el ministro de Justicia, Rafael Catalá, se suspende “inmediatamente”. Del mismo modo indicó que no se puede validar un pronunciamiento que parte de una Ley suspendida por el Tribunal Constitucional y de una consulta “con un recuento irregular”, en referencia a la aprobada el 6 de septiembre por el Parlamento de Cataluña.

Puigdemont adelantó que el Ejecutivo que lidera celebrará una sesión ordinaria para declarar la independencia e iniciar un proceso constituyente. Además resaltó que no tiene nada contra España, aunque advirtió que la relación es “insostenible” después de años de recibir agravios por parte de las autoridades con sede en Madrid. Entre ellos mencionó el “menosprecio” a la lengua y las culturas catalanas, falta de inversiones y la decisión del Tribunal Constitucional de recortar en 2010 el Estatut (norma básica en esa comunidad) que había sido aprobado en consulta popular unos años atrás.

En contraposición, los opositores criticaron el planteamiento de Puigdemont y lo calificaron como un “golpe a la democracia”. Además fue caratulado como “el peor nacionalismo” que existió en Europa. “Una minoría no se puede imponer a una mayoría”, marcó el líder socialista catalán, Miquel Iceta, quien además citó que el resultado de referéndum sólo representa al 38 por ciento de la población.

El discurso fue seguido por miles de partidarios de la independencia, en cercanías del Parlamento catalán. Grandes empresas cambiaron su sede social desde el 1º de octubre ante el temor a la inseguridad jurídica y la incertidumbre por una posible declaración de independencia. Además numerosos líderes internacionales, incluida la Unión Europea, solicitaron a Puigdemont que no declarase la independencia.