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Más presos, menos derechos

26/05/2015

Un análisis de la política penitenciaria de la provincia de Santa Fe en los últimos 8 años de gobierno socialista

Instituto correccional Dr. Cesar R. Tabares
Autor:
Lilian Echegoy (CTC)

Cuando el mes de mayo va llegando a su fin, en la provincia de Santa Fe el total de detenidos en comisarías asciende a 1.295 personas. En las cárceles dependientes de Servicio Penitenciario provincial ese número se eleva a 3500.

Si bien en Rosario los presos en comisarías suman 479, lo que es un número inferior al de tiempo atrás, es necesario precisar que al inhabilitarse muchas de esas seccionales para el alojamiento de detenidos, las condiciones de insalubridad, hacinamiento y falta de atención sanitaria persisten en los pocos lugares habilitados a tal fin.

En cuanto a las condiciones de los presos en la Unidad 6 (la ex alcaidía de Jefatura), la misma cuenta con 458 presos que se encuentran sin acceso a los grupos de profesionales que conforman el EARS, sin acceso a trabajo, estudio o recreación. Así, se convierte en un depósito de personas sin acceso a la salud y con serias dificultades para acceder a la Justicia. Ese traspaso de presos de comisarias a unidades penitenciarias como la 6 no pudo resolver las graves deficiencias del sistema.

Por otra parte, el Juzgado de Ejecución Penal de Rosario resuelve los casos bajo su jurisdicción con mucha morosidad y así no hace más que agravar la situación de indefensión de las personas privadas de la libertad. En la Unidad 11 (Piñero) se alojan 720 personas con una capacidad para 640 y anque se construyeron nuevos módulos, éstos son jaulas donde no existe espacio para la recreación y el trabajo, y mucho menos para que el equipo de profesionales trabaje en forma eficiente, lo que no ocurre desde hace años.

En tanto, en Coronda (la prisión más grande de la provincia), siguen los reclamos por un trabajo deficiente del equipo del EARS y los detenidos han denunciado la conformación de un nuevo grupo represivo llamado GORO (Grupo de Operación de Restitución del Orden) que sería más violento y oscuro que el viejo Grupo de Operciones Especiales Penitenciarias (GOEP). Como ejemplo, dicen los detenidos, "si encuentra a los presos en los pasillos los ponen contra la pared presionándolos con el escudo, vestidos de verde parecen militares". Esos agentes tienen un pobre entrenamiento de cinco meses y sólo saben insultar a los internos y provocar situaciones de violencia.

Por otra parte, aquellas conquistas logradas con anterioridad por los internos y nuestro organismo, como fueron las mesas de diálogo, se encuentran suspendidas. En las cárceles ese espacio parece ganarlo el avance de las iglesias evangélicas, que determinan quién entra y quién no a los pabellones. A esto se suma que el Servicio Penitenciario se encargó de desarmar esas mesas de diálogo y la representatividad de los delegados elegidos en cada pabellón.

Otra gran deficiencia del sistema es la violación los derechos humanos de los chicos alojados en el Instituto de Recuperación del Adolescente de Rosario (Irar), lo que se explica por la falta de voluntad política para resolver la situación de 40 o 50 pibes alojados en la peores condiciones edilicias, comiendo entre las ratas, en un marco de total falta de higiene, el encierro permanente, el maltrato y la desidia de una dirección ineficaz denunciada tantas veces por nuestro organismo, los chicos y sus familiares.

Esta cárcel para niños es emblemática en cuanto al incumplimiento del gobierno santafesino ya que niega la legislación nacional e internacional sobre la protección a los derechos humanos que se comprometieron a respetar. Quien fuera entonces Ministro de Justicia y Derechos Humanos, Héctor Superti , ante la prensa afirmó hace ya ochoc años que "al IRAR hay que cerrarlo". Y el entonces secretario de Asuntos Penales y hoy ministro de Justicia, Juan Lewis, afirmó que "es una cárcel". Sin embargo hoy se lavan las manos.

Todo lo enunciado anteriormente es una síntesis de lo que realmente ocurre tras las rejas de la provincia donde la defensa de los derechos humanos que resguarda a las personas se viola sistemáticamente. Y esto no es un enunciado vacío, repercute en la vida de las personas y suma muertos, heridos, tratos crueles e inhumanos, seres olvidados por el Poder Judicial y quienes deben custodiar la vida de la personas privadas de la libertad.