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El Museo de Arte Contemporáneo de Rosario pronto lucirá una nueva fachada

11/04/2017

La idea ganadora del concurso fue realizada por un arquitecto junto a dos estudiantes del último año de la carrera

El Museo de Arte Contemporáneo de Rosario (Macro) pronto lucirá una nueva fachada, y como  currió dos proyectos anteriores, el nuevo esquema de pintura de los viejos silos Davis fue conocido este lunes

En el marco de la convocatoria lanzada a fines de 2016 por las secretarías de Planeamiento y de Cultura y Educación de la Municipalidad,  ayer se realizó la premiación del proyecto ganador del Concurso Nacional 2016/2017 para el diseño de la pintura exterior del Macro.

El proyecto ganador fue realizado por Juan Esteban Maurino (arquitecto, UNR) de 29 años; Ezequiel Alberto Dicristófaro, Técnico en Equipos e Instalaciones Electromecánicas, y Maite Pérez Pereyra, ambos de 30 años de edad y cursando el final de la carrera de Arquitectura en la Universidad Nacional de Rosario.

Fueron recibidos 260 proyectos vía correo electrónico para participar del certamen, que otorgó un premio $ 40.000 para los ganadores, además de la realización del proyecto a cargo de la Municipalidad de Rosario. El jurado de premiación estuvo conformado por el Estudio de Arquitectura Estudio A77, de la Ciudad de Buenos Aires; el artista Juan José Cambre; un representante por el Museo Castagnino+macro, otro por la Secretaría de Planeamiento y un tercero por la Secretaría de Cultura y Educación.

Los detalles de la nueva cara

Los creadores apuestan al “color como símbolo de la cultura”. Con una paleta de 12 colores, proponen “una red cromática que unifica y enlaza todo el espacio, albergando a su vez cada individualidad con su color diferencial que sigue siempre en relación directa con el diseño cromático del vecino”.

En la fundamentación del proyecto plantean: “Cada cilindro referencia a cada distrito de Rosario sumando a su vez el concepto de la ciudad como parte de un sistema mucho mayor, que alcanza al país y a todo Latinoamérica con un color para cada uno de ellos. De la misma manera, si pensamos la cultura como algo dinámico en continuo movimiento, el uso de las diagonales, trazadas sobre la superficie curva de los silos, nos ayudan a remitir a esta idea, no sólo porque el observador al cambiar de posición modifica la amplitud de cada una de las curvas, sino que cada línea logra verse desde cualquier punto de vista, única e irrepetible con respecto a las otras”.