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“Cuando el mensaje saludable ya fracasó es necesario tener otro abordaje”

06/01/2017

La especialista en reducción de daños, Silvia Inchaurraga, analiza el problema del consumo de las drogas de diseño, instalado en nuestra sociedad

Autor:
Alejandro Arnoletti

La muerte de dos personas en una fiesta electrónica en Arroyo Seco volvió a instalar el debate en torno al consumo de las drogas de diseño. Estos casos se suman a lo sucedido en 2016 en la fiesta “Time Warp” en Costa Salguero y a otros donde sólo quedó en intoxicaciones. A pesar de las campañas prohibitivas, la problemática existe y las alternativas trabajadas hasta la actualidad han fracasado.

El fenómeno de las drogas sintéticas excede este tipo de celebraciones y puede encontrarse en la sociedad, al igual que otras drogas. El desconocimiento de las consecuencias que acarrea su consumo, el engaño en las presentaciones y la falta de contención a sus usuarios son algunos de los puntos que complican aún más la situación. Otro de los ejes del debate pasa por la acción o inacción del Estado ante una problemática que muchas veces se tiende a “esconder bajo la alfombra”.

Para entender la complejidad del fenómeno, el portal de Radio UNR entrevistó a Silvia Inchaurraga. Actualmente se desempeña como docente en la Facultad de Ciencias Médicas, en la cátedra Psiquiatría Adultos y la materia electiva “El médico de atención primaria de la salud frente a las drogas”. Asimismo dicta los seminarios de pregrado Drogas y Políticas Públicas y Drogas, delitos y criminalización, en la Facultad de Psicología. En paralelo es directora del Centro de Estudios Avanzados en Drogadependencias y Sida (Ceads) y presidenta honoraria de la Asociación de Reducción de Daños de la Argentina (Arda), desde su fundación en el año 1999.

 

 

¿Se pueden evitar las muertes en las fiestas electrónicas?

Es un tema muy complejo, amplio, porque actualmente es una problemática que excede el escenario de las fiestas electrónicas. Es una realidad arraigada en la sociedad actual donde el exceso de consumo y las conductas de riesgo asociadas a él, como el policonsumo, la mezcla de sustancias y fundamentalmente el desconocimiento sobre los riesgos y en el caso de las drogas de diseño, la ignorancia de la composición química de las pastillas, hace que se trate de problemáticas difíciles de abordar, pero no imposibles. Estamos viendo como en Argentina la política pública tiene problemas para abordar a las drogas en general. Creo que las muertes, ya sea en la Time Warp como en muertes aisladas que ha habido en Rosario o el caso de Punta Stage, nos evidencian una realidad que tiene que ver con el abordaje del tema. Cuando el consumo de drogas está asociado a escenarios de diversión, el consumo recreativo, suele tener que enfrentar la dificultad extra de que las personas no se acercan al sistema de salud, a los equipos sanitarios porque saben qué les van a decir. Van a ser juzgados, estigmatizados y difícilmente van a ser acompañados por personas que no consumen o familiares en la decisión de continuar con el consumo o programarlo para un evento de estas características. Entonces se potencian los riesgos. Si muchas de estas personas, con mayor frecuencia los jóvenes, desconocen si tiene una predisposición congénita, cardiopatía, si están tomando alguna medicación que potencie los efectos de otra sustancia, etc., se van a potenciar los riesgos y daños. Incluso en los casos de aquellos que planifican su consumo, que acceden a información a través de las redes sociales, si no encuentran un dispositivo como los que nosotros proponemos de reducción de daños, con un acompañamiento de una decisión tomada de una persona mayor de edad, con frecuencia encontramos que después se van a enfrentar con los riesgos vinculados a la realidad social del consumo de drogas en Argentina. Esto es la diversificación del mercado, de dealers que venden cualquier cosa y la falta de conocimiento sobre qué contiene esa pastilla que accede a comprar pensando que se trata de éxtasis. En otros lugares del mundo, ante la presencia de sustancias que fueron determinadas, analizadas como de una composición química altamente peligrosa, como metanfetaminas puras, pastillas conocidas como “Superman”, se han podido elaborar alertas tempranas para que las personas no las consuman. En programas de reducción de daños en otros lugares en los que trabajé, como en París, se hacía un testeo de las pastillas y se empapelaban las fiestas con imágenes de esa pastilla que se elaboraban en el mismo momento advirtiéndole a todos los asistentes que esa sustancia no era éxtasis, que podía ser un veneno y que esto es la diferencia entre la vida y la muerte.

 

Ustedes pudieron ingresar en las Creamfields recién cuando se empezó a realizar en el Autódromo de Buenos Aires

Empezamos con este programa en el año 2000. Trabajamos primero con la Asociación de Reducción de Daños de la Argentina en fiestas clandestinas, en las fiestas garaje, que fueron las primeras fiestas electrónicas que se desarrollaron en ciudad de Buenos Aires y en las puertas de las primeras Creamfields. Luego empezamos a trabajar adentro; también en algunas MoonPark; en South American Music Conference; en Rosario en las Evolution, en las Fiestas Camel. Tenemos una larga trayectoria de abordaje de este tema, donde también hemos podido ir adecuando nuestros materiales informativos, con un apartado de los riesgos de combinatoria de sustancias y que hemos ido aggiornando de acuerdo a las drogas que estaban en el mercado. Cada 3 o 4 años cambiábamos los textos de los folletos y teníamos que incluir alguna sustancia nueva. El GHB, conocido como éxtasis líquido, porque las personas la consumían pensando que era éxtasis y tomando los recaudos para esa sustancia y era una composición química absolutamente diversa; en los últimos años la aparición de las ketaminas como protagonista muy frecuente por el efecto disociativo de la mente y el cuerpo que producía, pero con muchos efectos colaterales adversos a la situación de baile y estar en espacios abiertos, riesgos de caídas, rigidez muscular. Esperamos que las iniciativas se transformen en acciones concretas y poder contar con la legitimidad de este abordaje para poder trabajar en las próximas fiestas que haya. Terminamos de editar un material en el que incluimos al viagra, porque aparece como otra pastilla que se utiliza en el combo, para prevenir que cuando hubo consumo de otras sustancias y quizás mezcladas con alcohol no haya un disfunción sexual y se expone a una cantidad de riesgos significativos por la combinatoria de una sustancia vasodilatadora y vasoconstructora.

 

¿El consumo de drogas sintéticas se centra en fiestas electrónicas o excede a ese ámbito?

Hay consumo por fuera de las fiestas. Cuando comenzamos a trabajar en fiestas electrónicas, hasta el 2005, detectábamos un patrón de consumo muy distinto al actual, con mucha presencia de éxtasis o LSD y casi ninguna de cocaína. Ahora se ve el fenómeno inverso, casi igual que en la sociedad. Fuera de las fiestas electrónicas el consumo no estaba vinculado a estas drogas psicoactivas, vinculadas a la exacerbación de los sentidos, la percepción de los colores, la música, etc. Creo que ahora hay una tendencia hacia el policonsumo, que ha permitido la diversificación del mercado para que el dealer tenga pastillas de colores y una raya de cocaína. Al interior de la fiesta responde a una necesidad de consumir distintas cosas y experimentar. Eso mismo pasa afuera de las fiestas, por lo que está arraigado. En los relevamientos y en la respuesta que se da en el hospital notamos lo mismo; el delivery telefónico, que es el nuevo formato que tienen los bunkers en Rosario, tiene para ofrecer drogas de diseño y no sólo marihuana por ejemplo.

 

¿La prohibición de las fiestas electrónicas es contraproducente?

Es como todo. Cuando más se lo prohíbe, más se incentiva a que se realice de forma clandestina y que los riesgos sean mayores. Sin estar prohibidas las megafiestas electrónicas, los mismos empresarios fueron llevados a prevenir estas situaciones con dispositivos de primer nivel. Pero si hay una muerte, investiga el fiscal y encuentra que hubo comercialización de droga dentro de la fiesta, es responsabilidad de los organizadores. Entonces terminan procesados y con requisas en sus domicilios, etc. En ese escenario muchos empresarios de otras ciudades han considerado que era peligroso, por lo que para reducir daños han modificado el formato de las fiestas, aunque sin hacerlo en lo sustancial. Las fiestas han pasado a ser en clubes privados, con menos cantidad de gente, pero se siguen haciendo. Más reducidas. Allí hay menos riesgos y con más posibilidades de controlar algunas variables. Pero cuando dejan de estar los ojos de toda la sociedad por un problema, indudablemente las personas que lucran con esto deben estar más tranquilas. Más allá de la responsabilidad puntual, que nadie quiere estar en la piel de los organizadores procesados, lo que se tendría que hacer es reflexionar en que las fiestas se van metamorfoseando, tomando otros formatos, se camuflan, otro nombre, se mudan a casas privadas, quintas, sótanos clandestinos, a otros municipios. El tema no es dónde sino qué es lo que pasa con este abordaje que sigue escondiendo bajo la alfombra. No había acceso a agua potable, había hacinamiento, descontrol que los mismos usuarios relataban, era un infierno de calor, de gente y de pastillas que circulaban. Lo más preocupante es que a veces hay buenas intenciones pero no termina de tomarse el toro por las astas. Si las fiestas, al igual que las drogas van a continuar estando en nuestra sociedad, tenemos que abordar todos los temas vinculados a los problemas asociados a este consumo y que no sea la postura de mejor no te drogués. Incluso ha habido algunas iniciativas de garantizar agua y las ambulancias; es fantástico y tiene que ser así por seguridad social y civil, pero reducción de daño no es darle agua sin explicarle a esa persona sobre la deshidratación o sobrehidratación con el consumo de lo que ha consumido. Si no se puede blanquear que la persona consumió droga, difícilmente vamos a poder hablar de reducción de daños.

 

 

¿Cuál es el rol y la participación del Estado?

Es complejo de analizar. Juega un rol pero insuficiente. Van pasando los años, vamos viendo que hay apertura para algunas acciones o iniciativas, en algunas ciudades más que en otras, que el discurso es más amigable en ocasiones en algunos municipios con esta línea en particular, de la reducción de daños relacionada al consumo de alcohol. Empezamos a trabajar en las Fiestas de la Cerveza en Córdoba. Resultaba medio escandaloso en su comienzo pero después se instaló esto de si consumís alcohol mejor no manejes, etc. Con las otras drogas no pasa lo mismo. Nos sigue pasando hoy que la política oficial tradicionalmente sigue mirando a estos abordajes un poco de costado, como hacía hace 20 años cuando empezamos con los programas de jeringas para evitar el SIDA con los que se inyectaban droga. Antes y ahora se dice que lo mejor es la prevención y que no se inyecten. Uno intenta instalar el debate sobre que este dispositivo de reducción de daños debe ser protagonista de cualquier evento masivo y siempre aparece la necesidad y muchos funcionarios aclarando que lo principal es la prevención, que no se droguen. El tema es que cuando el mensaje saludable ya fracasó y la persona ya inició el consumo se necesita tener otro abordaje que trate de reducir los daños provocados por ese consumo, sin temor de que nadie piense que eso es incentivarlo o claudicar frente a la guerra contra el narcotráfico. Esa guerra se tiene que hacer en otros escenarios, no detrás deteniendo a los usuarios como pasó en Rosario. Eso muestra más de lo mismo. Tener temor y querer esquivar el tema es un mal abordaje de esta situación, de una legislación que penaliza la tenencia para consumo personal y no ayuda metiendo el problema bajo la alfombra. Los comentarios en medios o redes sociales son el termómetro que hacen que los responsables de las políticas públicas sigan viendo como políticamente incorrecto tener un abordaje más frontal del tema. No basta con tener 20 ambulancias; es necesario tener equipos capacitados que puedan hablar y acompañar a los jóvenes desde una perspectiva distinta a la del médico que va a dar la asistencia en una situación ya de urgencia. Hay problemas serios vinculados al consumo de drogas en general en nuestra sociedad, que en estas fiestas toman sus particularidades, porque el mercado de las drogas está diversificado y los dealers concentran la venta de cualquier cosa y ya no entran sólo a las fiestas electrónicas pastillas de éxtasis, sino cualquier pastilla adulterada, metanfetaminas, cocaína. Esa misma realidad en un espacio cerrado pone a las personas en mayores riesgos que en el espacio abierto del exterior en las ciudades. Si se ven las estrategias de control y van focalizadas en el usuario de drogas tiene un efecto contraproducente. En este caso es un joven que vio cómo lo requisaron, que se enteró de lo que pasó en Metropolitano, entonces pasa por su capacidad de coserse en el interior de la ropa las pastillas que lleva y lo que se encuentra es que esas personas tienden a consumir las pastillas antes de la fiesta y de que le haya producido el efecto esperado.

 

¿Qué se trabajó en Rosario al respecto?

Fue muy importante que a partir de la tragedia de Buenos Aires, en el Concejo Municipal se presentó un proyecto que fue debatido sobre la realización o no de los testeos. Los gobiernos en Argentina son bastante reacios a esta estrategia pero se podría tercerizar en la sociedad civil u organizaciones como ARDA, que lo viene haciendo desde el 2000. Sin que la droga sea legal se ha hecho una estrategia de salud para intentar reducir los problemas asociados a la adulteración de las pastillas de éxtasis o al consumo como éxtasis de pastillas que no lo eran. Acompañé unos proyectos en la Cámara de Diputados y en la Legislatura Porteña donde en particular se habló de legitimar las acciones de reducción de daños y de considerar que la intervención de las políticas de seguridad y del abordaje policial no pueda ser nunca un obstáculo a las estrategias de reducción de daños. Esto lo hacen muchos Gobiernos y organizaciones civiles en el primer mundo. Lo importante es que en Rosario cuando se empezó a debatir el tema hubo algunos concejales como Daniela León o Carlos Comi que impulsaron la idea de que la Municipalidad hiciera un convenio con el Centro de Drogadependencias y SIDA de la UNR, que venimos trabajando con ARDA a nivel local, para implementar en las políticas oficiales este abordaje de reducción de daños en las fiestas electrónicas. Lo votaron todos los concejales de la ciudad. Esperamos que a partir de esta tragedia efectivamente se pueda firmar el convenio. Desde mayo hasta que terminó el año estuvimos elaborando un borrador pero no tuvimos el ok de la Secretaría de Salud Pública para avanzar. Sería importante la legitimidad por parte del Estado Municipal y Provincial para instalar estos dispositivos, con un abordaje amigable e información en este tipo de eventos

 

¿Cuán grande es el negocio de las drogas de diseño?

El negocio de las drogas en el mundo, junto con el de las armas, es uno de los principales. A nivel internacional se dice que el mercado de las drogas sintéticas es en general manejado por laboratorios clandestinos, pero son muy cuidadosos de lo que producen porque están muy interesados en estos negocios y los cuidan. No quieren vender productos de mala calidad y que sus clientes se mueran. A nivel de estos países donde hay tanta doble moral en torno a los abordajes, tan lejos de poder tener políticas de control de las sustancias, como los programas de testeo, y que todo se entiende como apología, vemos que hay un comercio inescrupuloso vinculado a estas drogas. Que no es sólo la venta de drogas de diseño propias de un circuito de distribución o dealers, sino que son al igual que lo que ocurre en los asentamientos urbanos irregulares, los mismos dealers de cocaína venden las pastillas en general o psicofármacos, ketaminas, LSD o drogas de diseño. Esta diversificación del mercado, la concentración en los eslabones intermedios de la cadena, es un fenómeno vinculado a estos escenarios de prohibición, doble moral, corrupción. Uno no puede menos que sorprenderse porque hay mucho impacto mediático y que los detenidos son pibes con cantidades de consumo personal, un pequeño laboratorio, pero es la casa de una persona que tenía alguna sustancia psicodélica. No se escucha que se desbaratan grandes laboratorios clandestinos de drogas de diseño.