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"No hay que perder el sueño de que ser pibe tiene que ser un privilegio"

13/11/2016

El libro "Padre Cajade. El santo de los pibes de la calle", de Pablo Morosi, recoge la importante labor social por la infancia del padre Carlos Cajade

Foto: Facebook - "Padre Cajade. El santo de los pibes de la calle"
Autor:
Alejandro Arnoletti

Un informe de Unicef reveló que en la actualidad el 30 por ciento de los niños argentinos es pobre y un 8,4 por ciento es extremadamente pobre. El porcentaje representa a alrededor de 4 millones de personas de entre 0 y 17 años. Las carencias en los menores de edad están vinculadas a otras problemáticas radicadas en su hogar, como por ejemplo la falta de trabajo de sus padres y al debilitamiento de los lazos familiares.

La ausencia del Estado, su débil respuesta o la represión a la pobreza infantil obliga a que otros estamentos de la sociedad deban involucrarse. Un plato de comida, contención, afecto y herramientas para poder valerse por sí mismo son algunas de las demandas de los niños en esta situación. Y allí las escuelas, ONG, clubes o algunos sectores la Iglesia son los que salen al rescate con sus trabajos inclusivos.

Uno de los aportes más encomiables en a cuanto apoyo a menores de edad con fuertes carencias se dio en La Plata con la obra del padre Carlos Cajade. Su trabajo social es muy reconocido en la capital bonaerense, donde fundó el Hogar de la Madre Tres Veces Admirable, entre otras iniciativas. Su debilidad por la infancia y por satisfacer las necesidades de este sector social lo llevaron a involucrarse en la problemática y a tratar de borrar las diferencias de posibilidades entre los niños y activar sus potencialidades.

El periodista platense Pablo Morosi recogió la historia de Cajade y reconstruyó su labor, abordando sus particularidades. Los sueños, la militancia social, los dilemas personales, su obra y las frases que marcaron su vida son tratados en el libro “Padre Cajade, el santo de los pibes de la calle”. El trabajo se publicó en agosto de 2016 y puede conseguirse a través de la web de Editorial Marea. Próximamente estará disponible en las librerías de Rosario.

Morosi es periodista y licenciado en Comunicación Social en la Universidad Nacional de La Plata. Es autor de los libros “¿Dónde está Miguel? El caso Bru. Un desaparecido en democracia” (Marea, 2013). Junto con Miguel Braillard publicó “Juniors. La historia silenciada de la primera masacre escolar de Latinoamérica”, y en 2015 escribió “Un tal Núñez. El caso del primer desaparecido por la Policía Bonaerense en la democracia recuperada”. Actualmente es docente de periodismo en las universidades de La Plata y Quilmes. Además fue corresponsal de diario La Nación y colaborador de los diarios Página|12 y Perfil y de las revistas Crisis, Puentes y La Pulseada.

“Padre Cajade, el santo de los pibes de la calle” fue presentado en Rosario durante el Segundo Encuentro Nacional por la Niñez, desarrollado en el Galpón del Centro de la Juventud. A raíz de su visita a la ciudad, Morosi fue entrevistado por el portal de Radio UNR para conocer la historia del padre Carlos Cajade.

 

¿Cuál era la concepción que el padre Cajade tenía de la Iglesia?

Cajade era un cura militante, con un altísimo perfil de trabajo social que seguía la huella de curas como Angelelli o Mugica. Esto implicaba un altísimo interés por la comunidad y sobre todo por los sectores más desprotegidos.

 

Su meta era la de construir un “cielo en la tierra”, ¿a qué se refería con ese anhelo?

Lo que decía era que la religión siempre tiene la proyección de que se llega a un lugar si uno hace las cosas bien, si uno sigue una línea de conducta y cumple, pero cuando muere. Lo que él decía era que había que construir el paraíso en la tierra, que no teníamos por qué vivir mal mientras hacíamos lo que la religión planteaba, el bien, siendo solidarios. En ese sentido decía que construir el “cielo en la tierra” era hacer que la tierra sea un lugar amable para vivirlo.

 

¿Qué pasó en la Nochebuena del 84?

En el 84 hay un episodio en la Nochebuena, en donde después de dar la Misa de Gallo se encuentra con tres chicos que quedaron en el alero de la parroquia. Él les dice que vayan a su casa porque era un día para celebrar con la familia. Ellos le responden que no sabían qué se estaba celebrando, que no festejan eso ni que tampoco saben bien qué son los cumpleaños porque no se acuerdan las fechas, demostrando un grado de deterioro. Finalmente los acompaña al baldío donde estaba la vivienda precaria y en total había 9 hermanos. Ésa es la anécdota donde dice que Dios lo llevó a un pesebre y que ahí él sintió que encontró a Jesús mucho más que en la Iglesia donde acababa de dar la misa. Y se le iluminó la idea de concretar esto que ya venía rumbeando de trabajar para los chicos. Ese episodio lo empujó definitivamente. Él comenzó a alojar a los chicos en la parroquia hasta que fue creciendo en número y no tuvo más espacio, por lo que tuvo que buscar un predio y le dieron formalmente personería en el año 86.

 

Foto: Facebook - "Padre Cajade. El santo de los pibes de la calle"

 

¿Cuáles eran sus pasiones?

Fue un cura que tenía una debilidad por la infancia. Creó el Hogar de la Madre Tres Veces Admirable, que se transformó en la referencia de la manera en cómo abordar la problemática de la infancia a mediados de los 80. En ese momento hubo como una explosión de chicos que empezaban a estar pidiendo en la calle o a ser expulsados de sus hogares, donde los padres habían perdido el empleo. Él vio la problemática y empezó a trabajar sobre eso, para hacerla visible. En ese sentido fundó junto al sociólogo Alberto Morlachetti el Movimiento Nacional de los Chicos del Pueblo, que recorrió en todo el país, planteando los problemas que estaban soportando los niños. Cuando había un problema en un hogar, los que más lo sufrían eran los menores. Para él había ciertos términos que eran como sinónimos; padre, amigo, hermano. Él no encontraba muchas diferencias. Todos estaban atravesados por el afecto y un poco también esa actitud tenía que ver con el igualar a aquellos chicos que venían de la peor situación que puede pasar un niño, que es el abandono. Por eso la respuesta era somos todos una familia. Entonces trataba todo el tiempo de borrar las diferencias, más allá de que también trataba de impulsar lo que él llamaba la “estrella” de cada chico, las cualidades que cada uno traía por sí mismo.

 

¿Cuál era el rol del Estado para esta problemática? ¿Cómo varió en comparación con la actualidad?

No ha cambiado mucho. Pero era muy claro que en esa época el Estado tenía como única respuesta el encierro. Cajade lo que planteaba era que había que hacer un sistema como el que tenía su hogar, que se basara en la confianza y en la ternura. Ésa era otra cuestión en el que el abordaje del Estado no estaba presente porque había empleados que cumplían un turno y venían otros, con un descompromiso con lo que sucedía con el chico. El padre planteaba que justamente era eso lo que se debía trabajar, que los chicos en la calle se volvían seres salvajes porque ése era un lugar muy violento y que para recuperarlos había que darles afecto.

 

Además del hogar fomentó otras creaciones como la revista “La Pulseada” o la imprenta “Grafitos”, ¿qué objetivos tenía?

El hogar convivencial fue siempre el núcleo de la obra. El cura se dio cuenta de que lo que necesitaban era generar algún tipo de instrucción en oficios o en actividades que les permitieran en algún momento egresar y saber hacer algo para valerse por sus medios. Entonces fue creando una panadería, una imprenta y de allí surgió el proyecto de la revista “La Pulseada”. Las casas del niño, que hay varias, se abrieron para no sobrepoblar el lugar. Entonces eran lugares donde los chicos permanecían con sus familias pero durante el día o en el contraturno de la escuela estaban ahí para hacer los deberes, comer o tomar una merienda.

 

Foto: Facebook - "Padre Cajade. El santo de los pibes de la calle"

 

¿Qué dilemas tenía Cajade?

Hay dos elementos muy fuertes. Uno tiene que ver con que sus posiciones nunca le cayeron simpáticas a las jerarquías eclesiásticas. Cajade fue el primer secretario de Derechos Humanos de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), cuando se fundó. Ese rol de sindicalista no era bien visto, no sólo por ellos sino también por parte del clero de la Arquidiócesis de La Plata. Tenía un tema con la Iglesia a la que sin embargo era absolutamente orgánico, porque la amaba. Luchaba por una Iglesia a la que sostenía por el tema de la opción por los pobres, que la caridad de la Iglesia no alcanzaba, por lo que tenía que tener otro tipo de compromiso con esos sectores, hacerse carne de ese problema y afrontarlo con mucho más perspectiva de involucramiento. Por otro lado era una persona muy pasional y en su vida fue un cura que tuvo relaciones, parejas, formó una familia, tuvo tres hijos y fue un enorme dilema que no supo resolver. En una primera instancia lo ocultó y vivió muy conflictuado, luego fue madurando en una segunda pareja donde tuvo otros hijos. El planteo sobre el final de su vida, en 2005 a los 55 años tras sufrir cáncer, era que el que iba al hogar y a conocer su lugar se enteraba que tenía familia, que los hijos le decían “papá” y sabían que era el cura. Eso obviamente no era algo de lo que se podía hablar. Su primera hija la tuvo cuando fundó el hogar, a mediados de los 80, cuando Argentina recién salía de la dictadura y no se habían discutido temas que en el mundo estaban resueltos como el divorcio o los hijos extramatrimoniales.

 

Recién me mencionaba al Arzobispado de La Plata, ¿tenía un perfil como el actual con monseñor Aguer?

Sí. Cajade se formó entre la segunda mitad de los 60 y principio de la del 70. El Arzobispo de La Plata en ese momento era monseñor Antonio Plaza, que fue uno de los principales y enfáticos defensores de la dictadura, si es que no fue el que más la defendió desde la Iglesia. Lo reemplazó Antonio Quarracino, también conservador; luego Carlos Galán, que por ahí fue con el que ha tenido más relación y luego vino Aguer. Él claramente es conservador.

 

Se destacan las frases “El hambre es un crimen” y “Sin trabajo no hay infancia”. ¿En qué contexto fueron?

Son consignas que quedaron grabadas en la lucha social de los 90, cuando con el Movimiento de los Chicos del Pueblo recorrieron el país. Arrancaron con una marcha desde Jujuy hasta Capital y después la reeditaron con una desde Rosario a Capital, otra desde el sur. Lo que hacían era llevar a muchos de los chicos que estaban en distintos hogares del país a Capital Federal para mostrar en Plaza de Mayo la situación de la infancia y denunciarlo. Trabajó mucho en la visibilidad de la problemática. En esas marchas se consiguieron ese tipo de consignas que quedaron grabadas y se repiten en todas las luchas porque tampoco el problema se ha resuelto. Esa incursión de Cajade en el sindicalismo tuvo que ver con trabajar estas ideas, que detrás de todo chico de la calle hay una padre o una madre desocupada, de un hogar que se está desmembrando producto a que no puede resolver cómo parar la olla todos los días. Ellos buscaron hacer esa asociación y se metieron en el mundo sindical.

 

Foto: Facebook - "Padre Cajade. El santo de los pibes de la calle"

 

¿Qué relación encuentra con el presente?

Este año se cumplieron 11 años de su muerte y me parece que tiene actualidad porque estamos viendo una realidad en donde aparece más gente en los comedores comunitarios y en las noticias se informa de gente que pierde el empleo. Entonces creo que es una figura interesante para rescatar y además por los temas pendientes que la Iglesia tiene para resolver en su interior, entre otros, como el del celibato. Además los sectores internos como los de la Opción por los Pobres o los que sin embargo viven a contrapelo de eso, entre los oropeles. La Iglesia tiene en la figura de Cajale mucho para debatir.

 

¿Tuvo algún contacto con Jorge Bergoglio?

Investigué si existió eso pero, como habitaron distintos territorios y generacionalmente había diferencias, no. Sí está claro que la visión de la Iglesia es muy compartida. Sobre todo también porque en ambos hay un fundamento vinculado con el peronismo y asociada a la mirada social de la Iglesia.

 

¿En el padre De la Serna por su participación en el grupo de Opción por los Pobres o la ayuda social del padre “Pepe” habría una continuidad?

Cajade integró en la provincia de Buenos Aires la Comisión por la Memoria. Cuando fallece queda un hueco porque querían tener una representación desde el punto de vista de la religión y hace poco lo reemplazó el Padre “Pepe”. Son líneas que van más o menos por el mismo camino.

 

Foto: Facebook - "Padre Cajade. El santo de los pibes de la calle"

 

¿Cómo se puede conseguir el libro?

Se presentó en agosto de este año en La Plata y estamos saliendo a recorrer los lugares en que nos invitan porque es la mejor manera de llevarlo. Y también pudiendo charlar con la gente y difundir esta historia para motivarlos a que la lean. Es muy probable que esta semana llegue a las librerías de Rosario. Igualmente está la alternativa que es la página web de la Editorial Marea, que permite comprarlo a través de Internet y tiene envío a domicilio.