">
La discoteca del Sereno
home > Especiales > El Ciudadano, una historia de lucha
El Ciudadano, una historia de lucha

04/11/2016

"El Ciudadano" publica como cooperativa desde el pasado sábado. La lucha de sus trabajadores permitió evitar la pérdida de una voz importante en el mapa de medios rosarino

Autor:
Alejandro Arnoletti

Las crisis en los medios de comunicación, por el motivo que fuera, siguen sumando nombres. En este caso golpea muy de cerca, en la ciudad. Y tiene como protagonista al diario “El Ciudadano”, que comenzó a ser autogestionado por sus trabajadores luego de que Grupo Indalo deje de operarlo comercialmente.

La cooperativa debió modificar su nombre de “El Ciudadano y la Gente” por “El Ciudadano y la región” y tuvo su primera salida a la calle el pasado sábado. El esfuerzo de sus trabajadores, que no cobrarán durante varios meses, permite que el producto sea similar al presentado cuando era propiedad de privados.

La tirada continúa siendo de aproximadamente 2200 ejemplares diarios, de lunes a domingo. Cuenta con 32 páginas, con un cuerpo de 20 y el suplemento “El Hincha”, de 12. El precio de venta al público tampoco se modificó en esta transición. De lunes a sábado cuesta 13 pesos y los domingos llega a los 20 pesos.

Fueron múltiples los gestos de solidaridad con los trabajadores desde distintas esferas de la ciudad. Por ejemplo el Concejo Municipal se comprometió a comprar 100 ejemplares diarios por el término de un año. Además un grupo de trabajadores fue recibido por el decano de la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la UNR, Lic. Franco Bartolacci, y el subsecretario de Comunicación y Medios, Gonzalo García.

El portal de Radio UNR entrevistó a Juan Pablo Sarkissian. El integrante de la Comisión Interna de El Ciudadano y secretario de Interior del Sindicato de Prensa Rosario explicó cómo se llegó a esta instancia, cómo continuarán a pesar de las adversidades, la lucha a lo largo de los años y cómo se avizora el futuro del medio.

 

 

¿Cómo llegaron a este momento?

No tuvimos muchas opciones. La empresa Indalo, a través de su controlante que era Los Álamos S.A., dio de baja la empresa el viernes 27 de octubre. Alrededor del 20 de septiembre, nos plantearon esta situación de discontinuar la explotación de “El Ciudadano y la Gente”, en el marco de la discusión de otras cuestiones como condiciones de trabajo y salario. Allí se abrió ese escenario y quedamos absolutamente a la deriva. Entonces surgió el planteo de que la empresa puede cerrar cuando quiere porque había un montón de acreencias, que tenían que ver con indemnizaciones y deudas de obras sociales y cuotas sindicales. Eso nos llevó los últimos días de septiembre y todo octubre para discutir los montos y la forma de pago. En ese trayecto hubo renegociaciones; se debía elaborar no sólamente un número sino también un texto que nos contenga para ser presentado en el Ministerio de Trabajo de la provincia. Esto se concretó el lunes y quedaron algunos pequeños detalles menores, con algunos requerimientos que también se cerraron. Esa etapa estaba finalizada pero el acuerdo del pago de las indemnizaciones a los compañeros se cerró el lunes. De cualquier modo, del viernes para el sábado hicimos el primer diario de “El Ciudadano y la Región”, el nuevo emprendimiento. Paralelamente discutimos cuál iba a ser nuestro formato, en términos de la figura legal que mejor nos iba a contener a todos y ver la pertinencia pensando en el futuro. Después del análisis de las alternativas nos pareció que lo más conveniente era desarrollar la experiencia cooperativa. Estamos en este proceso, con una cantidad de pasos que tenemos que dar, porque hay toda una reglamentación a nivel provincial que depende del Ministerio de la Producción. Cumplimentado eso hay que llevarlo a nivel nacional y estamos en ese camino.

 

 

Ud. me marcaba una serie de deudas. ¿Eran de Indalo?

Las deudas eran de Indalo, en términos de que en estos siete años había atrasos. No tanto en los salarios, sino algunas cuestiones pendientes como vacaciones, otras más atrasadas, deudas de compensatorios, algún franco trabajado, etc. Hacía un monto de plata pero no era generalizado. En lo que hace a salario, la empresa cumplía dentro de un estándar razonable. Alrededor de entre el 8 y el 10 cobrábamos en caja sueldo, como correspondía. El tema era el atraso sustancial en obra social y cuota sindical. Discutíamos en bloque porque nos parecía oportuno ya que la historia de este diario está muy atravesada con el gremio de Prensa. Nos parecía necesario que la lucha sea global. Si bien tenía que ver con los acuerdos de cada uno de los trabajadores, individuales y presentados el mismo día en la discusión, tenía que estar presente la otra cuestión.

 

¿Cuál fue el argumento de Indalo para discontinuarlo? En los mismos días, el Buenos Aires Herald, también del grupo, dejó de ser diario y pasó a ser semanario.

El argumento en el caso de Rosario tenía que ver con que la unidad productiva, el negocio y la empresa periodística no respondían a lo que esperaban. Era un eufemismo para decir que cerraban. En el caso del Buenos Aires Herald me parece que tiene que ver con una estrategia de la empresa a escala nacional; con la decisión de desprenderse de una cantidad de medios, que vienen poniendo en práctica. Plantean que están todas las empresas periodísticas están a la venta y tal vez tiene que ver con la coyuntura que está viviendo el Grupo. Indalo está un poco en el ojo de la tormenta por diversas cuestiones. Hay una restructuración y esta decisión. En otros lugares hay tercerización y sucede en C5N o Ideas del Sur. Su planta más grande hoy es la de Ámbito Financiero. El diario sale de lunes a viernes y si bien le cambiaron un poco el perfil, es un diario especializado con noticias más económicas.

 

¿En qué proporción se redujo la planta de trabajadores?

La cantidad de trabajadores se redujo. Hasta que no terminemos de definir la situación de la cooperativa no se va a poder determinar el número final. Esto es absolutamente voluntario. Algunos compañeros tal vez no quieran participar como socios fundadores. Lo concreto es que arrancamos 84, ésa era la planta, y rondamos ahora los 70. En el transcurso de noviembre se va a decantar y va a terminar de aparecer el número final.

 

¿Cómo se ve alterada entonces la estructura?

Eso tiene que ver con la dinámica. Todos los compañeros son valiosos, pero algunos por el lugar que ocupaban, tenían una trascendencia mayor. Los jefes de sección, segundo jefe de sección, fotógrafos, diagramadores. A veces se genera un ruido y un problema en el funcionamiento que estamos tratando de ver cómo lo reacondicionamos para que en el producto se note lo menos posible. Hasta aproximadamente marzo no va a haber plata para nadie, salvo la de la indemnización y empezaremos a cobrar luego. Esto es a costo y a la solidaridad de los compañeros. Estamos tratando de hilvanar distintas posibilidades en eventos importantes. Aspiramos, por ejemplo, a cubrir las Eliminatorias de la Selección. Hoy no entra un peso, no tenemos forma de facturar y esto obviamente nos complejiza. Hoy lo prioritario es pagar la luz e Internet. En lo otro hay forma de encontrarle la vuelta.

 

¿Qué pasa con el nombre y el edificio donde está la redacción?

El nombre se cambió de “El Ciudadano y la Gente” por “El Ciudadano y la región”. Cuando era de Los Álamos S.A. era “… y la Gente” y ahora cambió por “… y la región”. Cuando surge en 1998, el nombre original era “El Ciudadano y la Región”, pasó por varias manos y cayó en las de Eduardo López. Cuando él se retira, en ese conflicto que tuvimos, planteamos que como la deuda era brutal y no se iba a pagar, que como parte de pago transfiera la marca en cabeza del Sindicato de Prensa Rosario. Con lo cual esa marca es nuestra y por eso lo podemos poner. El edificio pertenece a la familia Vignatti. Hemos tenido reuniones para demostrar que queremos evitar cualquier cuestión que tenga que ver con usurpación, porque no nos estamos quedando de “prepo” y es parte de una negociación a la que intentamos llegar. Lo único que pedimos es tiempo para poder solventar esos gastos. En principio tenemos el visto bueno, aunque nuestra intención es ver si podemos hacer un escrito legal para evitar cualquier tipo de confusión porque legalmente no tenemos nada que nos avale. Nos va a llevar un tiempo y seguimos utilizando las mismas instalaciones.

 

Foto: El Ciudadano

 

El recuerdo de lo sucedido con Tiempo Argentino y Radio América está fresco...

Queremos evitar eso y rápidamente cuando esto estaba llegando a su final en octubre, tuvimos una charla donde lo planteamos. Tuvimos un entendimiento cabal de lo que pasaba y nos plantearon que sigamos por aquí, que nos organicemos y después vemos cómo sigue.

 

Vignatti en más de una oportunidad, La Capital, Eduardo López e Indalo, ¿es correcto?

Todo ha girado alrededor de eso. En distintas etapas y con distintos predicamentos pero es eso. El orden sería Vignatti, cuando tuvo el primer cierre en el 2000, se hace cargo el Multimedios La Capital. Allí se lo ofrecen a Eduardo López para que lo gerencie. Después quedamos a nuestra suerte, así que ya tenemos una experiencia similar. Pero la diferencia fue que era sin plata. En un 80 por ciento fue bancado por el Sindicato, con nuestro propio esfuerzo y algo que pudimos juntar de publicidad. Después volvió Vignatti y cuando vende Ámbito Financiero al Grupo Indalo, en el paquete estaba El Ciudadano.

 

¿En el futuro asoma alguna empresa que lo compre?

La verdad es que el Grupo Indalo intentó venderlo en varias oportunidades. Lo que pasa es que hay una masa muy grande de trabajadores. La industria gráfica tiene costos fijos muy altos. No es otro soporte donde los costos fijos tienen otra envergadura. Y también una planta estable de una redacción considerable; todo lo que tiene que ver con aportes patronales, previsionales, con salario de escala. Cobrábamos la escala de prensa, no es que cobrábamos menos que un trabajador de prensa en Rosario. Todo ese contexto hacía un volumen mensual de mucha importancia. Evidentemente a nadie le seducía porque lo ofrecieron varias veces, nos consta, y nunca nos avisaron a nosotros. Pero para eso somos periodistas y sabíamos, aunque nunca se terminó de concretar. Entonces la empresa desistió, no lo pudo vender y lo cerró.