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Un análisis de las últimas semanas de la economía

23/09/2016

Inversiones, trabajo, inflación, crecimiento, recesión son algunos de los temas más hablados por estos días en el marco de la política y economía. Dónde estamos y hacia dónde vamos

Foto: Apertura.com
Autor:
Alejandro Arnoletti

Por distintas causas la economía de nuestro país fue noticia durante estos días. La realización del primer Foro de Inversión y Negocios, con la presencia de un importante número de empresarios o el arribo del Fondo Monetario Internacional para auditar las cuentas públicas, son algunas de ellas. Por otra parte, algunos indicadores como la cifra de pérdida de puestos laborales informada por el ministro de Trabajo, Jorge Triaca o las cifras de inflación, por el ministro de Hacienda, Alfonso Prat-Gay.

Para analizar estas situaciones, el portal de Radio UNR entrevistó a la politóloga Julia Strada. La Lic. en Ciencia Política por la Universidad Nacional de Rosario es además magister en Economía Política por FLACSO y es investigadora del Conicet. Actualmente trabaja en el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) y es columnista en el programa de TV “El diario, con Víctor Hugo”, en C5N y de “La Mañana”, en AM 750.

El Centro CEPA está conformado por un grupo de 80 economistas, politólogos, contadores, licenciados en Administración, divididos por áreas. Desde su inicio en 2012 gana cada vez más en relevancia y sus informes son replicados por distintos medios de comunicación. Según aseguran, no buscan ser comentaristas de la realidad sino dar su aporte a la realidad, que es lo más difícil.

 

¿Cómo llegó Argentina al Mini Davos y qué cambió luego?

Hicimos un informe al comienzo del Mini Davos, que venía a ser una especie de balance en relación a cómo llegaba el macrismo a este primer Foro de Inversiones que se hacía en Argentina. Decíamos que de 130 mil millones de dólares que Argentina supuestamente recibiría, porque son oportunidades de inversiones para las que nuestro país está apto, sólamente habíamos “preconfirmado” 18 mil millones de dólares, es decir, el 14 por ciento. No hay desembolso efectivo de dólares, sino que se comprometieron al menos públicamente a traer la plata. Entonces ya partíamos de sólo un 14 por ciento de compromiso de inversión y que de eso no sabemos cuánto se va a terminar invirtiendo. Por ejemplo está el caso de Cristiano Rattazzi, de FIAT, que hará una inversión de 500 millones de dólares para una planta en Córdoba, pero ya fue anunciada tres veces y lo viene haciendo desde el inicio del mandato. Hay cuestiones que son llamativas. Por otro lado, el 60 por ciento de esas inversiones tienen que ver con proyectos vinculados a sectores bien beneficiados por el macrismo como la minería, los alimentos o bebidas y en tercer lugar, referidos a generación de energía a través de petróleo o gas. La inversión extranjera tiene el beneficio de que se va a reducir el costo laboral en Argentina. Tras el foro hemos detectado sólo 3 inversiones nuevas. No sólo nosotros decimos que el Mini Davos no fue un cambio radical en la actitud de los empresarios, sino también medios como Clarín o La Nación. Por ejemplo Paolo Rocca en una de las conferencias inaugurales dijo que es el momento para venir a invertir en Argentina pero no tiene un sólo anuncio en esos 18 mil millones de dólares.

 

 

¿Cómo puede afectar esto al trabajo de los argentinos? ¿Se puede ir hacia una flexibilización laboral?

Venimos analizando que precisamente la baja del salario real es el primer paso en materia de reducción de costos laborales. Estas fuertes resistencias que aparecen de la clase trabajadora y el sindicalismo, y que se vieron reflejadas en la marcha de la resistencia o en la marcha federal, claramente dan cuenta de que no es fácil para el macrismo hacer esa reducción del salario real. En lugar de retroceder y reconocer que esa no es la vía, como sí lo es aumentar la inversión para generar mayor productividad, lo que hacen es proponer modificaciones en pos de mayor flexibilidad laboral. Lo que nosotros también planteamos es que Argentina en virtud del escenario regional tiene un sindicalismo mucho más fortalecido y tenía un rol fiscalizador del Ministerio de Trabajo que ya no existe. En general hay un nivel de conflictividad laboral elevado. Relevamos en julio 77 conflictos y para agosto ya superamos los 100. Hablamos de una etapa donde después del ajuste del primer semestre los conflictos laborales crecen.

 

¿Cuánto pueden influir las políticas del FMI en este punto? ¿Es una intervención a las decisiones de Gobierno?

Creo que en este caso que si el Gobierno es criticado, como ya lo fue desde el Banco Mundial, es por el nivel de gradualismo o de shock que requerirían las políticas. Las políticas están alineadas con lo que el FMI viene planteando. En diciembre de 2015 pedían devaluación, aumento de tarifas, reforma impositiva, suba de tasa de interés y reducción de déficit, lo mismo que planteaban en 2005. Este Gobierno cumplió con la mayoría y la reducción del déficit es la madre de todas las batallas. La gran discusión pasa por gradualismo sí o gradualismo no porque las críticas tienen que ver con el abultado déficit fiscal. Algunas de las transferencias que el macrismo realizó hacia los sectores sociales más vulnerables, como puede ser la devolución del IVA o la gran discusión como el pago a jubilados, terminan afectando al déficit fiscal y no terminan de cumplir con los objetivos que pide el FMI. En materia de crítica no porque es muy alineado. El FMI fue teniendo “errores” en las estimaciones de crecimiento; hacia arriba con gobiernos neoliberales y hacia abajo por ejemplo con el kirchnerismo porque se creció más de lo que estimaban. Es muy curioso el contexto en el que llega el FMI a auditar.

 

¿Tienen coincidencias o diferencias con los números que informó Triaca sobre desocupación?

Hay más coincidencias porque Triaca plantea que hay 120 mil puestos de trabajo menos pero es un valor que expresó mal. Nosotros vemos 137 mil puestos de trabajo privados. Ahí estamos descontando los 60 mil que son del sector público. Los que te enterás son formales porque la informalidad está subestimada. En los 115 mil puestos de trabajo privados que menciona el SIPA no está contemplada la informalidad. La única forma de conocerla es si el macrismo publica la encuesta permanente de hogares. Si bien no se conocen datos oficiales, la cantidad de formales e informales desocupados serían equivalentes y se podría decir que son 200 mil más.

 

 

Fuente: Centro CEPA

 

Alguna vez dijiste que "la sociedad deberá decidir si tolera más la inflación o el desempleo". ¿Ya se está viendo esto?

Con Víctor Hugo Morales estuvimos mirando la década del 90 y se ve eso. Entre el 98 y el 2001 hubo deflación y el PBI cayó. Además todas las variables sociales empeoraron: aumentó la pobreza, llegó al 30 por ciento en 2001 y creció con la devaluación de 2002; se incrementó la indigencia, hubo aumento de la desocupación, caída de la participación de los trabajadores en el ingreso. La inflación reduciéndose no es una referencia válida para ver cómo se desenvuelven socialmente el resto de las variables, sino todo lo contrario. Es en realidad una variable que más que explicar a las demás, es explicada por las demás. Si la economía se contrae porque aumenta la desocupación, la pobreza y cae el salario real, cae la demanda y puede caer la inflación. Es una variable explicada y no explicativa. Actualmente estamos viendo que la inflación cae y no es un síntoma de que vamos hacia una economía donde convergemos, sino a una sin consumo. Es una variable derivada de la situación económica. Lo mismo se puede plantear en torno al crecimiento, ya que se habla que el 2017 va a ser un año de entre 2,5 y 3 por ciento de crecimiento. Durante la primera etapa de la década del 90, entre el 91 y el 94, hubo tasas de crecimiento que son formidables: del 10,8 por ciento en el 91, del 8 por ciento en el 92 y del 5 por ciento en el 93 y 94; con esas tasas de crecimiento la desocupación se duplicó del 6 por ciento al 12 por ciento. Por otra parte la pobreza estuvo en el 20 por ciento y la indigencia aumentó un punto, del 3 al 4 por ciento. El crecimiento sin distribución del ingreso tampoco es garantía de una mejora en los indicadores sociales, con lo cual son dos argumentos fuertes para discutir con este discurso del macrismo que ya dice que baja la inflación y vamos a crecer. Basta ver en qué condiciones o cómo se “derrama” el crecimiento.